Hashtags Vs. Vánitas


 

    Sucumbiendo a la presión social, me hice una cuenta en Instagram. Me han dicho que es mejor para difundir el trabajo, que conviene porque cada vez más gente la tiene y de hecho hay algunos (cierta franja etaria, sobre todo) que no usan Fb, que es más linda, que dan más ganas de verla, etc. Ya la voy a naturalizar, como naturalicé Facebook. Pero ahora que todavía me resulta cuestionable, la voy a cuestionar. "En definitiva se trata de la conservación o de la subversión de la estructura de la distribución del capital específico, que orienta a los más dotados del capital específico a estrategias de ortodoxia y a los menos capitalizados a adoptar estrategias de heregía", dice Bourdieu a propósito de los campos sociales. En fin, me asusta un poco la imponencia de la imagen: por tamaño, por cantidad, por falta o casi-falta de texto verbal... Bueno, es la razón de ser de la app. 
   Ya sé que el resto de las redes y el mundo en general no están exentos de este fenómeno de la invasión de la imagen, de hecho los interrogantes que se me presentan en torno a ella y a la representación no son nuevos, pero el éxito de esta red en particular, más allá de cuestiones de moda, pone en evidencia no sólo lo diestros que somos en la producción y en la lectura de lo visual, lo cual no sería malo per se, sino una necesidad, me parece, referida al tiempo: la velocidad de lectura que la pregnancia de la imagen permite. Y necesitamos velocidad de lectura porque... bueno, hay que ver muchas imágenes en esta vida. ¿No nos estaremos enroscando mucho? ¿No perderemos profundidad en eso de ganar velocidad? ¿Qué vemos en lo que vemos? ¿Qué queremos ver? ¿Nos llevará este estilo de vida cada vez más virtual, a abandonar nuestros cuerpos y los de los otros, por la representación de una vida (matrix)? ¿Dejará de existir la muerte después de todo? ¿Es eso lo que buscamos? Disculpen, estoy acpocalíptica.
   Somos seres simbólicos, pero quisiera creer que lo somos porque tenemos la capacidad de simbolizar, no porque somos símbolizados desde afuera. Y para poder simbolizar, representar, tenemos que ser antes otra cosa: presencia, presentes.
    Está todo bien con las redes sociales, soy millennial, pero cuidemos nuestros cuerpos, valoremos también la finitud de la vida, los límites, el mundo sensible. No desaparezcamos en la representación.


Febrero de 2018